La inspiración viene cuando nada te inspira en la vida, ¿que paradójico no? Esas ganas de escribir y de llenar un espacio en blanco con unas cuantas palabras bonitas y rebuscadas brotan como verborrea cuando en el exterior nada te motiva. A muchos les da por escribir cuando la vida se hace una pesadilla inaguantable o a otros como yo que escriben por la falta de interés en la oferta que les ofrece el exterior.
No se trata de creerse especial, pero a cuantos no les ha pasado, que la sola idea de estudiar y desgatarse y posteriormente trabajar para aniquilarse obteniendo bienes, no les parece una idea muy tentadora de vida. No escogí una carrera tradicional porque me quitaba el sueño, sino porque desde que nací ya estaba predeterminado. Y así, cuando solo quiero arrancar, me atan las cadenas de la culpa, de lograr algo para alcanzar la felicidad de otros, cosa que por muy egoísta que algunos le suene, a mi no me corresponde.
Y así, me siento un pez grande en una pecera chica, atrapado y sin salida.
1 comentarios:
Ay! eres tan especial... te quiero
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