Seiscientas veinte es el número de veces que intentó huir lejos de ese lugar que alguna vez la hizo feliz.
El barco que le prestaron ya no sirve para navegar. De seguir así, siente que aunque intentara partir, quedará varada en la mitad de una marea iracunda.
Como no puede salir envia sus sueños escritos en una botella. Quizás alguien en una costa vecina los lea y le envie auxilio para escapar.
Por ahora, para apaciguar la inaguantable espera, juega a soñar despierta con ese viaje, con una primavera y con el jardín de rosas que un día le prometieron.
4 comentarios:
wow...
y son cien xD
me encantó en realidad
..espero que la marea sea benigna, aunque sea recio el mar y violento, que se apacigue para que esa botella llegue a un buen destino. y sea leída...
...aunq en lo personal no soy muy fan de un jardín de rosas xD
saludos, bendiciones..
sigue así - ;) [comentario de alguien que perdió su rumbo y trata de volver, con contados aciertos...]
lo último acerca d escribir, por si no se entiende a primera leída ^^
Leí lo que escribiste, me gustó... a veces siento eso...
por ahora sueño con que los días se vayan llevando cada minuto de dolor que pasé...
te quiero maricachanga
maracaiba pasa por mi blog...
besos
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